Mamá me pilló haciéndole una garganta profunda a mi compañera de piso, su cara enrojeció al ver cada embestida, la carga de mi compañera aterrizando en mi pecho por sorpresa
2KEn un tranquilo momento de placer, un joven se tensa al oír el crujido de la puerta del dormitorio. Su madre entra, abriendo los ojos de asombro al verlo de rodillas, complaciendo con entusiasmo a su compañero. A pesar de la inesperada intrusión, el compañero mantiene la calma, permitiendo que el encuentro continúe. La madre, paralizada en el umbral, observa atentamente cómo la técnica de su hijo demuestra su experiencia. Su mirada es una mezcla de curiosidad y desaprobación, lo que intensifica la escena. La respiración del compañero se acelera y, con una última y contundente embestida, se libera en la acogedora boca del joven. La madre, atrapada en una red de deseo inesperado, se retira en silencio, dejando la habitación llena de la persistente tensión del tabú y la gratificación.




















