El instructor de yoga se agacha mientras su alumna toma el mando, dándole una profunda paliza anal mientras perfecciona sus posturas.
14KEn el tranquilo estudio, una instructora de yoga le ordena a su flexible alumna que adopte la postura del perro boca abajo. Mientras la instructora la guía en la rutina, sus manos recorren su cuerpo tonificado, explorando y provocando. El toque de la instructora se intensifica, centrándose en su trasero firme y expectante. Aplica un aceite suave, provocando una exclamación de asombro. Dedos hábiles la penetran profundamente, preparándola para el acto principal. La instructora se coloca detrás, embistiendo lentamente al principio, luego creando un ritmo implacable. La alumna arquea la espalda, emitiendo suaves gemidos desesperados, completamente a merced de su exigente entrenadora. Cada movimiento es una mezcla de la disciplina del yoga y el deseo puro y primario.




















