La adolescente pinay se despierta de la siesta y explora sus deseos con dedos ansiosos, deseando aliviarse en la tranquila tarde

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En el calor sofocante de su dormitorio, una joven pinay despierta de su siesta, su cuerpo estimulado por los persistentes sueños de deseo. Se estira lánguidamente, su pequeña figura arqueándose, revelando curvas que la atraen. Sus manos se deslizan hacia abajo, trazando la suave piel de su garganta, luego bajan para ahuecar sus pechos llenos. Las yemas de los dedos juegan con sus pezones, atrayéndolos tensos y firmes. Ofrece un pellizco juguetón antes de deslizar una mano entre sus muslos. Su toque es suave pero insistente, separando sus suaves pliegues, provocando su clítoris hasta que se endurece, hinchado de necesidad. Sus caderas se elevan mientras desliza primero un dedo, luego dos en su coño caliente y resbaladizo, su ritmo lento y deliberado. Su otra mano juega con sus pechos, pellizcando y provocando a su vez, enviando oleadas de placer a través de su cuerpo. La habitación se llena con sus suaves y rítmicos gemidos mientras se acerca al borde, su cuerpo se enrosca tenso con cada caricia.