Su compañero de piso la llenó con su carga durante un apasionado rapidito matutino

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En un acogedor apartamento, una curiosa compañera de piso se acurruca detrás de su pareja, acariciando las firmes curvas de su trasero. Mojada de deseo, arquea la espalda, invitándola a reclamarla con un hambre salvaje y animal. El compañero la agarra por las caderas, embistiendo profunda y fuertemente, llevándola a un frenesí de placer. Las sensaciones, crudas y primarias, aumentan mientras él se entierra hasta la empuñadura, frotándose contra ella con pasión desenfrenada. Los gemidos llenan la habitación, sus muslos temblorosos se aprietan, y con una última embestida primaria, él erupciona, derramando su semen en lo más profundo. La compañera de piso se derrumba, abrumada por el éxtasis, mientras siente su crema tibia filtrarse lentamente, un húmedo recordatorio de su intensa conexión.