Una seductora primera sesión de masajes se torna sensual cuando Maggie y Jake exploran mutuamente sus cuerpos, hasta llegar a un clímax compartido.

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La escena comienza en una sala de masajes con poca luz, donde el aire está cargado de anticipación. Una joven yace boca abajo en la camilla, su cuerpo envuelto en una toalla que apenas oculta sus curvas. La masajista entra, sus hábiles manos deslizándose sobre la piel de la clienta, amasando la tensión. El toque de la masajista es firme y suave, explorando cada centímetro del cuerpo de la mujer. A medida que el masaje se profundiza, también lo hace la excitación de la mujer, su respiración se acelera y su piel se enrojece de calor. Sus manos se deslizan bajo la toalla, los dedos recorriendo sus muslos, acercándose provocativamente a su zona más íntima. La masajista siente el cambio, sus manos se demoran más, su toque se vuelve más sensual. Los gemidos de la mujer llenan la habitación mientras alcanza su clímax, su cuerpo tiembla de liberación, la toalla ahora es un resto desechado en el suelo.