Una tórrida velada con Leo y Lulu mientras él explora cada centímetro de sus sedientos cuerpos.

12 mil
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En la habitación soleada, el hombre bien dotado se yergue con seguridad entre dos mujeres despampanantes. Sus manos recorren cada curva, jugueteando y explorando mientras sus labios se besan apasionadamente. Acaricia su suave piel, provocando gemidos de placer. Una mujer recorre con las uñas sus firmes abdominales, aferrándose a su miembro con una sonrisa cómplice. La otra, de rodillas, lo toma en su boca, moviendo la cabeza con fervor rítmico. Las manos del hombre se entrelazan en su cabello, guiando su ritmo. Su compañera, ávida de más, se sienta a horcajadas sobre él, hundiéndose en su palpitante erección. Se mueven al unísono, cabalgando las olas del deseo, con sus cuerpos relucientes de sudor bajo el sol de la tarde.