Lil Timy se cuela en la habitación de su madrastra por un atrevido desafío, sólo para encontrarla con un juguete y una invitación inesperada.

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Lil Timy se cuela en casa de su madrastra, ansioso por gastarle otra travesura. Mientras camina de puntillas por el pasillo tenuemente iluminado, su corazón se acelera con la emoción de la anticipación. Lo que no sabe es que su madrastra está en casa, esperando para darle la vuelta a la tortilla. Lo pilla con las manos en la masa y decide darle una lección que no olvidará fácilmente. Lo lleva a la sala, lo agarra por las muñecas y lo inmoviliza contra la pared. Sus ojos brillan con una mezcla de diversión y deseo mientras le susurra al oído; su cálido aliento le provoca escalofríos. Los ojos de Lil Timy se abren de par en par al sentir sus firmes manos recorriendo su cuerpo, explorando cada centímetro con un toque provocador. Ella presiona sus caderas contra él, dejándolo sentir la dureza de su polla a través de sus ajustados vaqueros. Con una sonrisa burlona, mete la mano en el bolsillo, revelando unas esposas. Hábilmente le esposa las manos a la espalda, dejándolo a su merced. La respiración de Lil Timy se acelera mientras le baja la cremallera del pantalón, desenrollando con destreza su pene con los dedos. Con un brillo travieso, cae de rodillas, lista para darle un poco de su propia medicina.